El estatuto jurídico de las mascotas puede ser cambiado.

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Los animales de compañía son considerados, según el artículo 333 del Código Civil, como bienes en virtud, al ser susceptibles de confiscación. Por lo que la reforma llega para ayudar a definir con quien se queda el animalito cuando la pareja se separa.

Se establece como normal general, que si la pareja (como copropiedad indivisible) son propietarios de la mascota, pues deberán concordar de mutuo acuerdo, que el que decida quedarse con el animal abonará una indemnización a la otra parte por la pérdida de derechos y gozo de la mascota. En caso de que una de las partes ya tuviera la mascota, antes de matrimoniarse o formar la comunidad de bienes, pues podrá quedarse con ella sin inconvenientes, al considerarse en este caso un bien privativo.

Otra alternativa sería que ambas partes acordasen a compartir las costas del sustento del animal y decretar un sistema de visitas, pero estos casos son menos abundantes.

Es importante destacar que en las separaciones que tengan a su cuidado un animal siempre cabrá la incertidumbre de que -si adquirieron el animal en la unión- con cuál de los dos residirá la mascota, ya sean uniones de hecho con comunidad de vienes o no, o matrimonios con régimen de gananciales o con separación de bienes. Sin embargo, a la justicia no siempre llegan casos como estos, pues la pareja negocia de mutuo acuerdo sus propios términos.

A continuación, mencionamos algunos ejemplos donde la justicia llegó a intervenir.

Derecho de visita de la mascota


Para el caso de las visitas de la mascota se reconoció en el 2006 un auto por la Audiencia Provincial de Barcelona, donde se resumía que, en el ejemplo real que sucedió entre una pareja, el exmarido podría visitar al animal, sin establecer una periodicidad en cuanto a lugar y tiempo de ejercer la misma. Ya que, a su ver, no se mostraba una apetencia verídica de llegarse a concretar las visitas al animal, por lo que la propietaria podría determinar si su exmarido podría ejercerlas.

Divorcio con niños a cargo


Habitualmente, en las separaciones que existan niños de por medio, frecuentan las declaraciones donde las mascotas se quedan con quien tenga la custodia de los niños, para que no se vean separados de los animales que forman parte del núcleo familiar.  Tal es el caso pronunciado por la Audiencia Provincial de Navarra en octubre de 2013, cuando sentenció que la mascota tendría el mismo periodo de tiempo entre una parte y la otra igual que los hijos de la pareja. Incluyendo con ello las costas de alimentación, a partes iguales, del animal.

Demostrar la propiedad del animal


El Juzgado de Primera Instancia nº 40 de Madrid, en marzo de 2013, declaró, en un caso donde la parte demandante exigía la copropiedad de la mascota al haberse adoptado en la relación y atenderlo, y por la parte demandada se evidenciaba que el animal le había sido regalado por un pariente consanguíneo y constaba como propietaria del animal en el Registro de identificación de animales de compañía de la Comunidad de Madrid, que los testimonios presentados probaban que la demandada era la única titular del animal y por ende no le sería quitado

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