6 puntos legales a tener en cuenta para gestión de la empresa familiar.

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enero 30, 2018
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6 puntos legales a tener en cuenta para gestión de la empresa familiar.

Las empresas familiares están en constante cambio por lo que las decisiones adoptadas en cierto momento puedan resultar, pasado un tiempo, arcaicas, insuficientes o inservibles y conviene revisarlas.

La empresa y la familia son entidades cambiantes por tanto muchas de las decisiones que son tomadas, al paso del tiempo deben volver a revisarse. Es lógico y normal que las empresas sufran cambios en sus relaciones y actuaciones y en general los cambios traen modificaciones en los procesos y en el ambiente laboral. En otras palabras podemos decir que la problemática de una empresa familiar en su primera generación (los fundadores de la empresa familiar son los socios y directivos de ésta), son muy distintas de las que tendrá cuando esté en segunda, tercera y sucesivas generaciones, las cuales a su vez son diferentes entre sí.

¿Cuándo se debe hacer una revisión de las decisiones?

Puede hacerse en dos circunstancias:

Dado un hecho perfectamente identificado que altere de forma significativa las condiciones existentes (ejemplo, la jubilación del fundador y el relevo generacional en la gestión del negocio).

Por períodos preestablecidos (trienales, quinquenales, etc.) para verificar que no se ha producido cambios relevantes al que la empresa que tengan necesidad de adaptarse.

Hay algunos puntos que deberían ser revisados con regularidad para garantizar que la situación es adecuada o, en caso de no serlo, realizar los cabios pertinentes.

Régimen fiscal de la empresa familiar

Se refiere al tratamiento tributario de las empresas familiares, que se materializa en tres impuestos: el Impuesto sobre el Patrimonio (en lo sucesivo, IP), el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (en adelante, ISD) y el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.

La aplicación del régimen fiscal de la empresa familiar tiene en cuenta algunos requisitos como son el porcentaje mínimo de participación en el capital; desempeño de funciones directivas por parte de alguno de los miembros de la familia; percepción de una retribución que supere ciertos umbrales por el desempeño de dichas funciones, etc. Estos requisitos normalmente se cumplirán cuando se organiza el patrimonio empresarial, pero con el paso del tiempo pueden dejar de cumplirse (por ejemplo, porque la persona que cumplía el requisito de la percepción de retribución se jubile y nadie ocupe su lugar en esa sociedad). En la peor de las suposiciones, este hecho puede pasar inadvertido, por lo que lamentablemente no es extraño descubrir que en el momento de la sucesión los requisitos no se cumplen y los herederos no pueden acceder al régimen fiscal de la empresa familiar.

Hay algunas comunidades autónomas (por ejemplo, Madrid) en el que los impuestos IP y el ISD a favor de hijos y nietos son particularmente favorables, por lo que, como problema adicional al anterior, se está produciendo una considerable relajación en el cumplimiento de los requisitos legales para acceder a la exención en el IP y a la consiguiente bonificación en el ISD. Esto puede traer como consecuencia una modificación normativa a nivel estatal que modifique el statu quo actual (posibilidad que a medio plazo no puede en modo alguno descartarse) haya empresas familiares que no cumplan los requisitos para la exención en el IP y se vean en la necesidad de hacer rápidas maniobras para adaptarse a la Ley, maniobras que pueden ser discutidas por la Administración Tributaria por considerarlas artificiosas y que podrían acabar en litigios.

Laboral

Es conviene verificar que, los trabajadores que pertenezcan a la familia (sean o no participantes en el capital social) estén dados de alta en el régimen de la Seguridad Social. Además, es importante chequear que los contratos y pactos existentes estén en relación con las funciones desempeñadas, las responsabilidades asumidas, la retribución correspondiente, etc. Esta revisión permitirá comprobar si dichos contratos o pactos continúan vigentes o se han quedado desfasados.

Patrimonial

Se debe verificar el testamento y los pactos económicos matrimoniales, en su caso, así como la política de dividendos, que suele ser de gran importancia para los socios familiares no implicados en la gestión del negocio. Además, es muy importante confirmar que no se está produciendo confusión de patrimonios, y no se haya hecho uso del patrimonio personal y el de la empresa familiar para fines particulares y empresariales, ya que en caso de inspección tributaria será con toda seguridad un foco de problemas.

Ámbito societario

En el ámbito societario debe evaluarse si las situaciones sobrevenidas sugieren una modificación de los estatutos sociales o la formalización de pactos de socios relativos a determinadas materias que no puedan acceder al Registro Mercantil por vía estatutaria o a los que los socios prefieran no dar publicidad registral.

Se recomienda valorar si conviene modificar la estructura societaria de la empresa familiar para organizarla, por ejemplo, bajo una sociedad holding o incluso, en generaciones más avanzadas, constituyendo una entidad holding por cada rama familiar.

Financiero

Si la empresa familiar se encontrase en manos de la primera o segunda generación, adquirirá financiación a través de los socios o mediante endeudamiento bancario; pero cuando el negocio esté más maduro, no pueden descartarse alternativas de financiación como la cotización en la Bolsa o en el Mercado Alternativo Bursátil o, incluso, la entrada de una Sociedad de Capital Riesgo en el capital de la compañía.

Protocolo Familiar

El protocolo familiar es el pacto de los miembros de las familias propietarias de una empresa familiar. El protocolo familiar no tiene por qué existir siempre solo si es necesario. Hacerlo demasiado pronto corre el riesgo de que los miembros de la familia no le den su valor al no reconocerlo como necesario, y hacerlo demasiado tarde puede resultar inviable o inútil si se ha producido un deterioro importante e irreversible de las relaciones familiares.

La utilidad del protocolo está dada en que obliga a plantearse los problemas antes de que surjan y a adoptar de común acuerdo soluciones para ellos, lo que normalmente facilitará la toma de decisiones ecuánimes y objetivas, al no verse este proceso afectado por el apasionamiento y las tensiones afectivas que pueden aflorar cuando el problema se materialice. Una vez creado un protocolo familiar, es muy importante comprometerse a revisarlo cada cierto tiempo, pues será beneficioso que las generaciones posteriores se vayan incluyendo al mismo al cumplirse la mayoría de edad, finalización de los estudios, entrada en el accionariado de la compañía, etc., además, los firmantes deben verificar si los acuerdos existentes resuelven satisfactoriamente los posibles problemas o si los mismos han quedado obsoletos y se deben adaptar a la nueva realidad. Asimismo, se deberá valorar si algún problema que en el pasado no se abordó por considerarse innecesario, debe ser ya abordado y regulado por primera vez en el protocolo.

De manera general estos son los puntos que conviene examinar cada cierto tiempo para evitar desagradables sorpresas y para garantizar de que los pactos y mecanismos vigentes resultan adecuados y eficientes .

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